Hotel en una isla privada de Barú. Inauguración

Hotel en una isla privada de Barú. Inauguración

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Apartes de las palabras que pronunció el señor Jean Claude Bessudo en la inauguración del Hotel Las Islas, con la presencia del presidente de la República, Juan Manuel Santos.

“Nos honra vuestra presencia, gracias por acompañarnos en el acto de inauguración del hotel Las Islas. Tal vez vale la pena empezar por contar el origen de este proyecto:

Hubo presidentes de la República que tuvieron kínder… otros sanedrín.

Pero el presidente Belisario Betancur tuvo lo que se llamó en su momento: un “Kamasutra Ministerial”: colocó a la mujer colombiana en doce posiciones diferentes.

A una de sus viceministras, la doctora María Ángela Tavera, de la cartera de desarrollo y quién nos honra con su compañía el día de hoy, el doctor Iván Duque (entiéndase, Iván Duque Escobar) Ministro de Desarrollo en aquel entonces, le encomendó  la tarea de ver qué tipo de turismo se merecía priorizar en Colombia….  ¡Sobra decir que hoy en día el tema sigue vigente y seguimos pensando en la misma pregunta!

En esos casos, lo normal era – y lo es todavía- llamar a Jean-Claude Bessudo y transmitirle la tarea… ¡todavía hay gente que piensa que yo conozco el tema!

Recomendé varios de mis sitios favoritos del país en la costa caribe tales como: Cayo Bolívar cerca de San Andrés, (¡Donde no va nadie, es un sitio desierto sin turistas ni turismo!) mi querida Mompox (de la cual soy hijo adoptivo), el parque de los Katios y las cascadas del Tilupo, la Sierra Nevada de Santa Marta… Y recomendé incluir del Parque Tayrona a Bahía Taganga: un muy tranquilo pueblito de pescadores. le dije a la doctora María Ángela: Como usted no va a trabajar en Semana Santa, ¡vayamos a ver ese sitio!… ella accedió.

Y así fue, el lugar muy bonito tal como lo prometí, pero había una música que se escuchaba mediante 5 parlantes diferentes de 1 metro de altura cada uno durante apenas 12 horas al día. Obviamente cada parlante con una música diferente… Digamos que todo iba muy bien hasta ahí…. Era la Semana Santa de 1986, los días 27 y 28 de marzo.

Durante la estadía el jueves Santo 27 de marzo los parlantes empezaron a sonar de repente 24 horas al día; no conocíamos el motivo, solamente lo supimos mucho tiempo después: Resulta que una semana antes, el miércoles 19 de marzo a las 10:30 de la mañana, el narcotraficante Hondureño Juan Ramón Matta Ballesteros, uno de los principales capos de América Latina, se fugó de la cárcel nacional Modelo de Bogotá.

Vinimos a saber que el señor Matta Ballesteros hizo escala en Bahía Taganga acompañado de varias señoras  de 1.3 en conducta (no dije  señoritas)  para festejar su liberación de paso hacia Tegucigalpa,  donde declaró que las puertas de la cárcel se habían abierto solas cuando quiso salir y que no era una fuga.

Lo que sí pudimos comprobar es que el ruido de los parlantes era ensordecedor.  24 horas continuas con más ímpetu y más fuerza, sobrepasó nuestra capacidad de aguante como turistas cachacos visitando un balneario en el lugar que yo había recomendado.

Sobra decir que a partir de ese día, perdí toda la credibilidad con la doctora María Ángela Tavera en cuanto a consejero turístico se refiere.

La doctora Tavera me pregunto qué hacer. No había la capacidad hotelera que se consigue hoy en día en el país ¡Era Semana Santa! imposible tener una habitación.

María Ángela se acordó que el señor presidente Belisario Betancur en alguno de sus discursos de campaña cometió dijo que jamás pernoctaría en la Casa de Huéspedes Ilustres. Por lo tanto, aprovechando la ausencia de inquilino presidencial, ahí nos “refugiamos”.

Al día siguiente conseguí una lancha con destino a Islas del Rosario; preguntamos si alguien sabía de un lote en algún lugar idílico para comprar y construir una casita y poder pasar unas tranquilas vacaciones en familia, y evitar que se nos volviera a repetir aquel episodio de Taganga. Nos dijeron que no conocían ninguna propiedad que estuviera en venta, pero nos mandaron a Barú donde había unos lotes en venta en unos sitios llamados: El Peso y Mona Prieta (Donde nos encontramos en este momento) y así se compraron las primeras hectáreas. La empresa fue adquiriendo más lotes hasta lograr un terreno que no fuera susceptible de contaminación visual, y donde algún día pudiéramos llevar a cabo un proyecto turístico de calidad internacional, como lo hicieron las cadenas Aman o Six Senses en otras partes del mundo.

Desde el momento en el cual se adquirieron esos terrenos, mi esposa no permitió durante 32 años que se cortara un solo árbol, pero sí sembró muchas especies nativas, unos árboles bellísimos que podemos apreciar en el día de hoy. Tenemos la presencia de mapaches, boas, tigrillos, osos perezosos, osos hormigueros…

Ya teniendo tomada la decisión de construir el hotel, tramitamos durante 5 años todos los permisitos con todas las entidades correspondientes.  Sin la asesoría y dedicación de la firma Novus Civitas y la colaboración de los doctores Rafael Simón del Castillo, Germán Castellanos, y del departamento jurídico de Aviatur, esto no hubiera sido posible; ellos fueron los encargados de tramitar y obtener todos los permisos necesarios… Creo que Bienestar Familiar en Valledupar fue la única entidad que dijo que no tenía que ver algo en el tema.

También tramitamos mediante  mecanismo de consulta previa el permiso del pueblo de Barú para construir el hotel. Nos lo otorgaron. Agradecemos especialmente al presidente del consejo comunitario, el señor Dioris Pacheco de Ávila, y a su representante legal, el señor Leonard Vallecillas, por toda la colaboración que nos han prestado, aprobando y apoyando este proyecto.

Queremos que sea un proyecto de turismo incluyente, (así lo hemos definido), sostenible, que beneficie a la población y ayude a dar a  conocer  en el exterior una de las más bellas regiones de Colombia.

Muy buenos arquitectos como el Colombiano Alberto Burckhardt, o el Español Alberto Montes, prepararon muy bellos proyectos, pero algo no me satisfacían: los bungalows que estaban situados frente al mar, tenían una vista maravillosa, pero los demás en el bosque podrían estar en cualquier parte tropical.

Teniendo en cuenta el éxito que han tenido los ecohabs en el Tayrona, con una ocupación superior al 90%, nos inspiramos de ese modelo.

Debo a gradecer a toda mi familia por haberse involucrado en el proyecto: El Spa se llama “Niña Daniela”. La ayuda de Danielle fue enorme, trabajando de la mano con la directora del Spa la señora Yina Cortina hicieron un muy buen equipo para la escogencia de equipos, de productos, de técnicas de masajes, capacitaciones… será un lugar muy agradable.

El restaurante sobre el agua se llama “Tia Coco” en honor a mi hermana, quién nos colaboró con la escogencia de la ubicación de todos y cada uno de los bungalows, de las piscinas y la señalética del lugar. Van a ver que no se van a perder los turistas, ojalá ni cuerpos ni alma.

Obviamente el centro de buceo se llama “La Tiburona”, cariñoso apodo que le tiene el presidente Samper quién preside la Fundación Malpelo a mi hija Sandra.

Por el momento el bar de la playa lleva el nombre de “Choco” porque ahí mi perro y yo pasábamos deliciosos momentos durante las vacaciones montando en jet sky.

“Tune”, como llamamos cariñosamente a mi hija Ann, va a trabajar muy de cerca los temas de culinaria con nuestro chef Andrés Felipe.

Como de costumbre practicamos la improvisación estratégica. La firma Indiana Ventures traída por la Embajada de Francia de los altos Alpes, especialistas en construcción de cabañas en los árboles, representados aquí por los señores Pascal Berger, Guillaume de Menou y Francois Leplumey, nos brindaron toda su asesoría del proyecto en temas de maderas y casas elevadas. Tuvimos que traer pinos desde Canadá para cumplir todos los requisitos de sostenibilidad ambiental y cálculo de resistencia de las construcciones.

Este proyecto no hubiera visto la luz del día sin la labor de nuestro vicepresidente administrativo, el señor Alfonso Valencia quién coordinó, administró y gerenció  este proyecto.

No me pregunten cuánto costó, tenía una cifra en la cabeza hecha con mucho juicio la multipliqué por 2, y esa fue la que precavidamente anuncié a mi junta directiva.

No les diré en cuanto me desfasé porque todos se vuelven comunistas, pero si quiero dar las gracias al BBVA por su apoyo y financiación, fueron particularmente generosos con nosotros…

Gracias a todos los habitantes de Barú y a aquellas personas que participaron en la construcción del proyecto: Al doctor Fabio Arjona Director de Conservación Internacional y a la Fundación Malpelo (gracias Sandra) por su ayuda en el programa de restauración de los corales de la zona y sus capacitaciones a los pescadores de Barú. A Telefónica de España por traernos la fibra óptica hasta el hotel. A Granitos y Mármoles y a su presidente el doctor Carlos Eduardo Hoyos (aquí presente) quién nos colaboró con la concepción, el diseño y la escogencia de los materiales y el personal de su planta en Turbaco para lograr el milagro que todo estuviera listo a tiempo. Al doctor Santiago Madriñan Director del Jardín Botánico de Cartagena y la doctora María Paula Contreras quienes nos asesoraron para cumplir con la ley 621 de 2006 que obliga a clasificar e indicar los árboles que se encuentren en un proyecto hotelero..

Para que este proyecto fuera casi perfecto solamente faltaba el apoyo y empuje de la gobernación. Gracias señor Gobernador por haber logrado iniciar los trabajos en Playeta que conectarán por vía terrestre de forma fácil el hotel con Cartagena.

Los amigos de The Leading Hotels of The World le dieron una calificación de 98 sobre 100 en puntaje al proyecto. Es la más alta calificación. Nos faltaron los dos punticos para el 100 porque la carretera no está lista. Nos dijeron que era uno de los más bellos hoteles de playa de América y de Europa que hubieran visto, solamente comparable con hoteles en Asia o el Océano Indico… esto nos llenó de orgullo.

Y quien quita, si logramos tener éxito con este hotel, ya conociendo la fórmula, sería una maravilla poder replicar este modelo en otras partes del país con diseños cada vez más adaptados a la arquitectura local…

En la Isla Brandon en Tetiaroa (Polinesia Francesa) cobran hasta 10 veces más de lo que cobraremos aquí en Colombia. Allá están a más de 8 horas saliendo desde los Ángeles, Estados Unidos. aquí estamos a 4 horas y media de Miami, trayecto en lancha incluido.

Pero para que esto funcionara señor Presidente, se necesitaba un ingrediente adicional: Que el nombre de Colombia esté asociado al de territorio de paz. Usted lo logró y gracias a eso, este proyecto podrá a tener vida gracias a usted y a sus esfuerzos. Muy bien, hasta ahí llegue yo… Don Samy Bessudo: le entrego un hotel construido. Le va tocar extender hasta aquí la excelente gestión que usted realiza como Presidente  de la Agencia de Viajes…

Recorrido del entonces Presidente Juan Manuel Santos por el Hotel Las Islas, en Barú, que constituye una propuesta de turismo acorde con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

 

Hotel Las Islas en Barú, un fantastico lugar para conocer.

 

Hotel en una isla privada de Barú. Inauguración
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